jueves, 9 de junio de 2016

Amorfológico

Llena de palabras en la oscuridad, ninguna parece aportar sentido a mis sentidos.

Es extraño sentirme una extraña en mi propio cuerpo. Nada de lo que diga, haga, piense o sienta parece importante.

Como si sólo algo transformador fuese valioso.

Sé que probablemente mi estar es ambiguo, abstracto, ambivalente, acariciante, acuciante y altisonante.

Sé que así como estoy puedo no interesarle a nadie. Tal vez, hasta puedo ser incomprensible, inasible e inabarcable.

Pero estoy siendo esta que estoy siendo.

Uno de mis mayores desafíos en este exacto momento es dejarme ser así. Después de todo, resguardarme es parte de la acostumbrada manera de adaptarme y, aunque la adaptación me ha salvado (y aún salva) la vida, a veces tampoco tengo claro para qué salvarla. Ni de qué.

Dejarme fluir implica en mí una tarea ciclópea permanente. Claro que nada de lo permanente permanece...

Paradójicamente harta de diatribas, me entregaré al anonimato del sinsentido y a la no-comprensión de aquellos que no sepan encontrar lo que aquí estoy mostrando; no por elitismo sino porque hoy, simplemente, no encuentro otra manera de mostrarme.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados




domingo, 8 de mayo de 2016

Los días contados

¿Alguna vez les pasó tener (y sentir) sus días contados...?

...¿hacia adelante o hacia atrás?

Cada siete años nuestro cuerpo se ha renovado completamente en su estructura celular. COMPLETAMENTE. Es decir que, cada siete años, somos LITERALMENTE una persona nueva. Yo sé que no tengo esto conscientemente presente, que tiendo a pensar que mi cuerpo se mueve, de manera biológica e inevitablemente independiente, hacia su propia decadencia.

También sé que me condiciono y determino en este pensamiento pero que mi espíritu no siente lo mismo.

Dependiendo del momento de nuestra existencia, podemos tener un sentido mayor o menor de finitud o infinitud. La edad, los sucesos, las vivencias, las estaciones del año, el día en que estamos parándonos, todo nos puede llevar a replantearnos hacia dónde estamos mirando y qué estamos contando...y contándonos.

Esta semana me topé con dos "anécdotas". La primera, en el cuestionario de un estudio de protocolo de investigación clínica se le preguntaba a un potencial paciente participante:

"¿Ha tomado alguna medicación que haya derivado en su muerte?
Responda Sí o No."

¿¡Qué!? ¡Jajajajaja! Inicialmente me reí mucho. Después me quedé penssando en qué estaría pensando quien realizó e incluyó esa pregunta en el cuestionario...

La segunda "anécdota" es muy distinta. Un amigo joven me dijo que un amigo de él, también joven, padece de leucemia. Esto lo conmocionó, lo dejó atónito y shockeado. Para mi sorpresa...a mí no. Porque ya me había conmocionado, quedado atónita y shockeada con otro caso similar cercano a mí hace casi un año.

Hoy me desperté pensando en los días, en el tiempo.
En mi tiempo y en mis días contados.

Me encontré perdida, me sentí latente, me necesito hacia adentro.

Me senté a escribir hace ya unos largos instantes frente a la ventana que trasluce un cielo nebuloso, la calle llena de hojas ocres que caen de los árboles y esta sensación en mi piel del frío no tan frío pero que anticipa aquel que ya se aproxima.


Otoño en el hemisferio sur. Para muchos aborígenes de distintas latitudes y regiones geográficas es la época crítica de los cambios. El calor disminuye, la luz comienza a alejarse, la naturaleza se prepara para la hibernación. Es tiempo de balance, donde el poder interior impulsa a proyectaros en un impulso que nos afecta,  nos cambia y nos transforma. Nos preparamos para preservarnos y administrar la energía. Los vientos del otoño limpian y barren el suelo estas mismas hojas ocres que caen de los árboles, los vientos enfrían el aire. Nos reservarnos, nos conservarnos. Almacenamos los frutos del verano para poder seguir viviendo en el invierno que está ya a la vuelta de la esquina.

Pero este preservarons nos ayuda a fortalecernos lentamente, ayuda a nuestra alma a ir preparándose para descansar y capitalizar energía, anticipando la gran transformación que vendrá en primavera. Estamos en plena fuerza potencial, en pleno inicio de gestación de renacimiento personal.

El otoño nos recuerda que todo debe terminar para poder renacer.

Introspectiva, reflexiva, preservando mi energía, me preparo para dejar de contar mis días.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados


sábado, 2 de abril de 2016

Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas - Mi humilde homenaje

Hoy se conmemora en Argentina el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas.

Estoy con un montón de sensaciones encontradas.

Aquel dos de abril yo tenía 15 años recién cumplidos. A mí siempre me emocionó y emociona hasta las lágrimas cantar el Himno Nacional Argentino. Por aquellos días, la frase "coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir" era para mí un grito de orgullo en medio de mi pecho. Si alguien leyó mi post anterior sabrán que, si hubiera sido por mí, yo hubiese sido una de las personas que hubiera ido a dar mi vida por mi país y mis compatriotas.

Era una adolescente bastante inocente en muchos aspectos, con algunas creencias e ideales muy distintos a los que tengo actualmente. Algunas de esas creencias han sido revisadas, cambiadas, modificadas, desterradas, descartadas y algunas otras confirmadas por elección consciente (o eso espero...)

Al mismo tiempo, mis estudios del idioma inglés estaban por demás avanzados y recuerdo empezar a pegar en todos mis cuadernos, carpetas y libros de ese idioma fotos: fotos del ARA General Belgrano, fotos de los aviones que incursionaban en las islas con valentía y heroismo (los Pucará IA-58, los Mirage M-III EA, el Super Etendard que era plataforma de los Exocet, entre otros). Yo fui de las que escribí cartas y enviaba chocolates para los colimbas, quienes siendo unos chicos apenas tres años más grandes que yo y sin mucha (o nada) de experiencia en instrucción militar, estaban en aquellos parajes fríos de los primeros días de otoño en este hemisferio.

Yo también era la que mantenía correspondencia con amigos (penpals o amigos por correspondencia) alrededor del mundo: Finlandia, Argelia, Grecia, India, Suecia, México, Polonia, Austria, Venezuela, Japón, Irán, Egipto, Francia...Estados Unidos y Chile. Escribirles a ellos y recibir cartas de ellos me llevó a pensar y replantearme muchas cosas mientras la guerra se llevó a cabo.

Yo era allegada en diversos grados de vínculo a argentinos que fueron a combatir con el "coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir" calado en los huesos. Varios de ellos, muchachos y no tanto, oficiales, suboficiales y "colimbas" de mi entorno no volvieron. Varios otros sí, pero ya no fueron los mismos. Uno de mis amigos estaba en Comodoro Rivadavia apostado en una base militar y logró volver con vida; otro estaba en el ARA General Belgrano.

Desde aquel entonces, siento un profundo interés por los Veteranos de Guerra.
De CUALQUIER guerra.

Seiscientos cuarenta y nueve -649- argentinos murieron en 73 días de conflicto bélico...

Y mientras yo creía que nuestro combate estaba siendo de una manera, mientras escuchaba la frase "Comunicado Oficial Número..." por la tele, mis amigos del exterior, en inglés, me contaban que estaban pasando cosas en Malvinas...otras cosas de las cosas que yo les contaba por carta. Ellos decían que la inforrmación que daban en sus países era distinta...que nosotros ibamos perdiendo la guerra.

Yo me debatía entre mi "argentinidad", los comunicados "oficiales" y lo que mis amigos de todas y diferentes partes del mundo intentaban hacerme saber. Un dato interesante, que observo a la distancia, es que no perdí ninguna de esas amistades en el conflicto, que intentábamos descubrir, en nuestra ingenuidad y con el amor que nos profesábamos, cuál podía llegar a ser la verdad en todo esto.

Entonces aquí estoy hoy, con un tumulto de sensaciones encontradas.

Hoy, 34 años después, conmemoramos el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, los mismos que al regresar fueron ignorados, menospreciados, desdeñados por los que nos quedamos esperando que ellos dieran la vida si fuera necesario por nosotros y la patria. Seiscientos cuarenta y nueve la dieron pero, como "no ganamos" (¿¡gana acaso ALGUIEN en una guerra!?) entonces los ignoramos.

Ignoramos a esas mismas personas, con o sin instrucción militar, que creyeron en sus propios valores y que aún con miedo, familias en el continente, inexperiencia o experiencia, hambre, desazón pero mucho heroismo, valor y orgullo estuvieron dispuestos a darlo todo de sí por la Patria...y por nosotros.

En octubre del año '82, Charly García nos refleja a los porteños (como si fuéramos los únicos argentinos que viven en una ciudad con puerto...) en "No bombardeen Buenos Aires", para mí una obra maestra. Y por el año '83, empezamos a cantar una canción muy pegadiza de Los Abuelos de la Nada, "Mil horas".

Y ahí estábamos nosotros, con una apología de la Guerra de Malvinas, bailando nuestra frialdad e indiferencia por los Héroes.

Seguí estudiando inglés lo que me llevó en el año 2014 a tener el privilegio y el honor de vibrar, vivenciar y presenciar el abrazo de dos personas, un ex-combatiente de Malvinas y un inglés, en la XI Conferencia Internacional de PCE que se llevó a cabo en la Argentina. Treina y dos años después, ese abrazo reparó en mí muchas de "aquellas cosas" de mi adolescencia, integró inconsistencias, me ayudó a reforzar la fe en las personas. Ese abrazo traspasó conflictos políticos, bélicos, de nacionalidades y soberanías. Ese abrazo, de sólo evocarlo en este momento, me inunda de lágrimas de emoción, de dolor y de esperanza, ayudándome a seguir reparando.

Aunque yo sea una de las personas que ha sentido desde el mismo 14 de junio de 1982 un profundo respecto, admiración y agradecimiento por aquellos héroes que estuvieron en el teatro de operaciones de Malvinas sin saber lo que en verdad la política velaba detrás del conflicto bélico, hoy quiero volver a pedirles PERDÓN por por el destrato, el maltrato y la indiferencia durante tantísimos años.

También quiero darles las GRACIAS, ofreciéndoles mi RECONOCIMIENTO permanente.

A Ustedes, Héroes. A Ustedes, Familias y Allegados de los Caídos y Veteranos de este nuevo capítulo bélico en la Historia de la Humanidad.

A USTEDES. De mí, una simple persona que los admira y los respeta.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados


martes, 8 de marzo de 2016

Una de mis historias no heroicas

Si me permiten, me gustaría que me sigan en esta breve historia personal.
Muy personal.

Siendo hija única, por motivos que no vienen al caso, terminé criándome entre varones y asistiendo a una escuela primaria donde terminamos siendo sólo dos niñas entre diecisiete niños. Es una época de mi vida que evoco con gran amor. Aprendí mucho de la importancia, el valor y la bendición de ser mujer, de tener una gran amiga mujer y también aprendí mucho del mundo masculino el cual, en lo personal, respeto y admiro profundamente.

Cuando tenía 7 años, decidí que quería ser astronauta. Cada adulto que me escuchaba decir esto, esbozaba una sonrisa entre tierna y socarrona y me decían: "¿¡Astronauta!? ¡Jajaja! ¡Qué locura!" Cuando yo defendía mi postura o me enojaba frente a la reacción, volvían a reir y me decían: "Ya vas a elegir ser otra cosa...maestra o enfermera, vas a ver...Dejá que pase el tiempo"

Entonces yo guardaba silencio. No entendía qué diferencia existía entre elegir ser maestra, astronauta, enfermera o cualquier otra cosa.

A los 8 años, decidí estudiar Astronomía o Física. Charlando un día en el recreo con uno de mis compañeros de primaria, Eduardo, le dije que iba a estudiar Física Nuclear para poder ser astronauta. Él, sin inmutarse e incluso alentándome, me dijo que él iba a ser químico.

A los 11 años, sabiendo que tenía que saber volar para ser astronauta, averigüé para ingresar al Liceo Aeronáutico Militar.

No aceptaban mujeres en aquel momento.

No dándome por vencida, descubrí que  aceptaban mujeres en el Liceo Naval. Yo pensaba: "Tal vez de aquí a cinco años, cuando egrese, me permitan entrenarme para piloto naval...todo está cambiando todo el tiempo...." Así que transmití mi decisión en casa para ver si me podía ir a dar el ingreso.

La respuesta de mis padres fue rotunda: "No te vas a ir sola a Salta y menos a hacerte militar. Sos muy nena para irte tan lejos" Yo les decía que a dos de mis compañeros de colegio sí los dejaban irse lejos, a los liceos. Pero no hubo caso, no me dejaron y punto.

Yo, otra vez, guardé silencio.

A los 14 años empecé a enviar cartas a la NASA, a Grumman, a McDonnell Douglas, Boeing...¡vaya a saber qué les escribía! Pero les escribía. Con regularidad. Daba clases de inglés para pagarme gastos como la suscripción a la revista "Aeroclub" y para juntar algo de dinero para tomar clases y convertirme en piloto civil. La hora salía fortunas para mi bolsillo adolescente que adolescía en silencio, pero sin rendirse.

Mi profesora de geografía me decía que debía declinar mi intención de estudiar Física. "No es una carrera para mujeres, los hombres no te van a dejar llegar y vas a terminar dando clases en una escuela secundaria."...¡como si esto fuese deshonroso o menor! Otra vez, no entendía. Por otro lado, yo sentía que sabía moverme en el mundo de los varones, había logrado hacerme respetar desde chica...¡no entendía! ¡No entendía por qué la profe me decía eso! Para mí los varones no eran (¡ni son!) enemigos, ¡eran mis futuros colegas pilotos y astronautas! ¡Eran personas como yo!

Y ahí estaba yo, guardando silencio mientras mi interior estaba lleno de dilemas existenciales.

Me destacaba en Matemáticas, Química y...Física, claro. Sin embargo, mi profesora de Física de tercer año, hizo lo indecible intentando que yo reprobara la materia. Sólo el último día de clases me dijo: "Viscellino, deje de levantar la mano. Usted tiene aprobada esta materia desde el inicio de año." Furiosa en aquel momento, tuvieron que pasar varios años para que yo me diera cuenta que le debía a ella mi extraordinario conocimiento en Física en aquel momento y que mi temple y voluntad se habían visto fortalecidos gracias a ella. Me había vuelto más resiliente. La recuerdo con muchísimo cariño porque sé que lo hacía con cariño pero en aquel momento mientras vivía esa realidad sentía que mi vida se caía a pedazos. Si yo no aprobaba Física, era claro que no sería astronauta. Yo no servía.

Qué cosa...cómo asociamos aquello en lo que nos desempeñamos con quienes somos...

El día previo a mi décimo quinto cumpleaños (los 15, sí) recibí en casa el mejor regalo: ¡un sobre enorme de la NASA! ¡Y a mi nombre! El primero de muchos que iría recibiendo a lo largo de los siguientes cuatro años con información, boletines, fotos, respuestas...esperanza.


¡La NASA ya estaba entrenando mujeres para viajar al espacio!
Yo confirmaba que las cosas seguían cambiando...

Empecé a averiguar para ingresar al Instituto Balseiro, en Bariloche. Debía tener segundo año universitario de Física aprobado con altas notas o tercer año de Ingeniería (supongo que si llegaron a esta altura del relato, ya habrán deducido por cuál carrera iría yo...) y dar un riguroso examen de ingreso. Planeaba estudiar como nunca, ingresar al Balseiro y al recibirme, aplicar como profesional a la Fuerza Aérea para obtener título con grado militar que me habilitara a aplicar a la NASA. ¡Por fin iba abriéndome paso por mi camino a ser astronauta!

Pero en uno de los informes que recibi de la administración espacial decía que la estatura mínima para poder ingresar al entrenamiento como astronauta para mujeres era de 1,65 cm.

Yo medía -mido- 1,52 cm.

"No importa", me dije. "Seguís con tu plan...vaya a saber para el momento que apliques todo lo que habrá cambiado."

Como verán, algo en mí es muy testarudo y tenaz. Pero con 16 años y mi manera de ser en aquel momento no me alcanzó como para no dejarme vencer finalmente por la presión de mi entorno, que no hacía más que decirme que ser astronauta era una utopía, especialmente siendo de este país y especialmente siendo mujer. Seguía sin entender...

Durante mi último año en la secundaria al momento de ir a inscribirme en la universidad en octubre, decliné. Sin tener claro por qué, sin entender, me anoté en Medicina.

En un recreo de mi primer trimestre de clases del CBC me encuentro con aquel compañero de primaria, ¿se acuerdan?. Eduardo, sí. ¡Imagínense la sorpresa al vernos! Ya teníamos 18 años, "ningunos nenes". Nos acercamos con sonrisas amplias, nos dimos un fuerte abrazo, empezamos a charlar: "¡Qué hacés acá!"-"¡Qué lindo verte!". Le pregunto a Eduardo "¿qué materias estás cursando?" - "Química Orgánica y Sociedad y Estado, ¿y vos?" - "Biología Molecular y Pensamiento Científico."

El semblante de Eduardo se puso serio, mostrando lo que yo tomé por perplejidad. Me miró fijo y me dijo: "¿Tenés que cursar Biología para la carrera de Física?"

Lo escribo y aún se me detiene el corazón.
Fue el momento en el que me dí cuenta que había dejado de ser leal a mí misma.

Qué cosa...cómo asociamos aquello en lo que nos desempeñamos con quienes somos...

Me llevó más de veinte años volver a ser leal a mí. Aún tengo luchas internas porque me encuentro tratando de negociar qué parte de mí manifestar, qué faceta de mí desempeñar, cuál mostrar sin ser desleal a quien voy siendo.

He recorrido un camino personal desde mi nacimiento que atesoro y reviso a diario porque siento que cada momento es una nueva oportunidad para empezar todo de nuevo, para saber quién soy y quién estoy siendo.

¡Ah! A propósito...no soy astronauta...por lo menos no en la manifestación.
Pero créanme cuando les digo que también soy astronauta, aunque sólo mida 1,52 cm...y la NASA aún no lo sepa.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados


P.S.: En el Día Internacional de la Mujer, me siento incómoda diciendo que lo "celebro". Hoy se conmemora la lucha de miles de trabajadroas que reclamaron por sus derechos laborales igualitarios a los de los varones, incluso con su vida.  Para los que les interesa, les dejo el resumen de la astronauta del Challenger quién, irónicamente para mi entorno infantil, era maestra...
(Fuente: http://www.entreelcaosyelorden.com/2012/05/mujeres-astronautas-2-parte-las-2-damas.html)

Christa McAuliffe
Christa McAuliffe
Nació en Boston el 2 de septiembre de 1948.
En 1966 se graduó de la Preparatoria Marian, en Framingham, Massachusetts y obtuvo la licenciatura en Artes en Framingham State College; en 1978 recibió un máster en educación de Bowie State College, en Bowie, Maryland.
Entre 1970 a 1985 trabajó como profesora de historia, inglés, economía y leyes en diversos colegios e institutos de EEUU.

El 19 de julio de 1985 fue seleccionada como candidata principal para el Proyecto Profesor en el Espacio de la NASA. Fue elegida entre más de 11.000 educadores.
como especialista de carga para a la misión STS 51-L del transbordador espacial Challenger.
Recibió durante un año un duró entrenamiento,que incluyó vuelos en aviones de combate y aviones de entrenamiento de gravedad cero, así como técnicas para el manejo de carga útil de la misión. Se la entrenó como a cualquier astronauta. Finalmente, despegó del Centro Espacial Kennedy, Florida a las 11:38:00  el 28 de enero de 1986, a pesar de las advertencias de algunos ingenieros a la administración acerca del posible efecto adverso que podrían tener en algunas partes vitales de la nave las temperaturas extremadamente bajas que se habían registrado la noche anterior. El Challenger logró despegar de la plataforma de lanzamiento y ejecutar su maniobra de virado, hasta ese punto, para los observadores en tierra, todo parecía normal.

Christa McAuliffe estaba casada y tenía dos hijos y en su honor se nombró al Asteroide 3352 McAuliffe.
Al menos 35 escuelas de Estados Unidos llevan su nombre, así como diversas instituciones y programas estudiantiles..
Cada 28 de enero,  cientos de estudiantes tanto de Estados Unidos como de México conmemoración del accidente del Challenger.

domingo, 31 de enero de 2016

De las creencias de una mujer posmoderna

1.
Empezaré este relato auto-rotulándome:
Soy una mujer posmoderna criada en una época moderna.

De pronto pienso "¡Qué cool! Estoy en pleno cambio de paradigmas, con un pie en cada lado, dándome cuenta de esto...¡es genial!".

Pensamiento muy posmoderno, ¿se dan cuenta?
:)
...por supuesto, los emoticones no pueden faltar si soy posmoderna...

Veamos: soy hija única, criada por padres modernos: padre profesional y "laburante", hijo de inmigrantes italianos, muy inteligente, con quien manteníamos charlas de horas y compartíamos hobbies e inquietudes; y una madre ama de casa, de familia de alcurnia, con varias generaciones en Argentina, de gran talento artístico, hermosa, de carácter alegre y una cierta rebeldía posmoderna que se iba acentuando con los años. Me ofrecieron un ámbito de crianza abierto, pluralista, artístico, intelectual y de libertad (posmoderno) que tal vez no es raro pero solía ser un tanto infrecuente para mi entorno cotidiano. Pero la cotidianeidad mostraba las profundas raíces de la polaridad con la que ellos mismos fueron criados (modernos).

Así pues, yo era motivada a ser una mujer independiente, profesional, auto-suficiente, no-dependiente de nada ni nadie, espiritualmente libre, sin condicionamiento religioso, intelectualmente estimulante, dueña de mi propia vida.

Hasta aquí, un brevísimo relato de mi historia (¡esto es muy moderno!). Mis padres ya fallecieron, yo seguí mi curso de vida como pude, aprendí y quise -aunque no siempre consciente de ello- creyendo que estaba viviendo en mi mundo posmoderno.

Hasta que se rompió el caño de desagüe de casa.

Esta es, en sí misma, una historia que me parece tanto más larga que mi propia historia de vida así que omitiré detalles para vuestro beneplácito. Lo único que puedo decir es que mi marido/pareja/cónyuge/concubino (¿cómo nombrarlo en una época posmoderna?) salió a la vereda ayer a arreglarlo.

Y dentro de mí colisionaron los planetas.

2.
Mi marido/pareja/cónyuge/concubino es un varón criado bajo las creencias modernas casi en el sentido más estricto de la palabra.

Sin embargo, él parece ser posmoderno....sin importarle mucho en qué filosofía puede ser encajado, él es y el resto -rótulos, por ejemplo-, se lo deja a los demás (¡muy posmoderno!).

Es todo lo que diré de él. Sólo agregaré dos cosas: es un gran ser humano y ha sido y es, hasta el momento, un gran maestro para mí.

Lo sepa él o no (posmoderno).


Ilustración: Adam Hughes...¡capo!

3.
Entonces se rompe el caño de desagüe de casa, él sale a arreglarlo y yo me doy cuenta que, asistiéndolo, me siento una perfecta inútil. ¿Si sé de caños? Sí. ¿Si sé de arreglos? Sí. ¿Si podría haberlo hecho yo? Sí, usando un poco de sentido común y leyendo otro poco de cómo hacer las cosas por Google. Pero no lo hice. Y él, quien tiene una gran habilidad manual y le gusta hacer este tipo de cosas, va y lo hace...con una sonrisa en el rostro. Y yo ahí preguntándole en qué puedo ayudarlo, qué le alcanzo, qué necesita de mí. A veces, hasta diciéndole qué me parece a mí que tiene que hacer (???).

De repente me observo y me siento en falta. Si voy a sugerir cómo hacer las cosas (aunque, por supuesto en mi tono más amoroso...) tengo que dejar de hablar, hacerlo yo y listo. Eso y decirle que él no sabe cómo hacerlo o que "yo estoy dejando que él lo haga de macanuda" porque "¡yo podría hacerlo, si soy una mujer independiente!" es lo mismo... ¿o no? Bueno, al menos pensaba eso para mí. Me sentí terrible porque en verdad no creo ni una cosa ni la otra.

Le agradecí infinitamente su trabajo. Él, risueño me dice que no entiende por qué se lo agradezco tanto.

¡Porque soy una mujer posmoderna!

Me descubro en los nuevos mitos posmodernos: yo puedo con todo, no necesito de un varón para esto, soy una mujer independiente y si no puedo ayudar en algo como esto, soy una inútil y fallo como mujer posmoderna. Y si no puedo hacerlo, pago para que alguien que se dedica a esto lo haga.

Aunque les parezca mentira, esto no es lo más revelador. Conozco de mí bastantes cosas, sigo descubrièndome a diario -o eso intento-, me pienso a mí misma y trabajo por conectar con quien voy siendo. Lo revelador es preguntarme, por enésima vez, en qué posición, en qué lugar estoy poniéndolo yo a él dentro mi creencia.

¿En qué posición ponemos hoy nosotras, las mujeres posmodernas, a los varones?

Me pregunto cómo nosotras, mujeres posmodernas, seguimos pretendiendo príncipes azules modernos pero actuamos muchas veces como amazonas posmodernas que descartamos e infravaloramos lo que los varones, con sus propios derroteros existenciales, aportan a nuestras vidas.

Ayer, mientras observaba a mi marido/pareja/cónyuge/concubino solucionando un tema doméstico que está modernamente asociado al género masculino, confirmé que la posmodernidad me lleva a mí, en algunas situaciones, a ponerme en un lugar de exigencia, de egocentrismo, de desconfianza -en mí en verdad...porque el varón desafía mi sistema de creencias posmodernas- que sin dudas deja fuera de mi mundo al Otro....y a mí me deja sola dentro de él.

Me pregunto, ¿cómo se sienten los varones de mi entorno frente a nosotras, las mujeres posmodernas?

El otro día leí una frase en FB que decía: "Yo, tan mujer maravilla y tú tan hombre invisible".
Es una frase que a mí me duele en el medio del alma...

Gracias Marido/Pareja/Cónyuge/Concubino, Gracias Amigos Varones, Gracias Varones de mis ámbitos por no ser invisibles y por hacerme ver que puedo elegir o no ser la Mujer Maravilla.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados

En caso de que les interese, les dejo el link de defnición de Posmodernidad de Wikipedia (¡porque eso es posmoderno!): https://es.wikipedia.org/wiki/Posmodernidad



sábado, 23 de enero de 2016

¡Levantate, Gustavo!

"¿¡Puede ser posible que me despierte a las cinco o seis de la mañana de golpe, inspiradísimo para escribir y que sea tanta la fiaca que no me levante a hacerlo!? Gustavo, ¡así no se hace historia, loco! ¿Cuánto hace que te das cuenta que se te escapan mil ideas buenas por no levantarte de la cama ni bien te despertás? El bendito tiempo...el momento adecuado...'Que estas no son horas de escribir', 'Que quiero dormir un rato más o remolonear', 'Que en cuanto me levante escribo todo lo que está cruzándoseme por la cabeza'...¡Dios mío! ¡Si parece que me estuvieran dictando! ¡Levantate, Gustavo!".

Pero no. Se queda en la cama al menos una hora y media más y...¡plaf! Cuando se levanta...nada.
Nada de nada.
Ni siquiera un bosquejo de la idea original...¡aunque sí se acuerda que estaba buenísima!

"Hoy voy por un cuento erótico...si, ¡sin dudas!", se le dibuja una sonrisa amplia en la cara mientras se lava los dientes y espera que el agua para el mate llegue a la temperatura justa. Después de todo es sábado de verano y no tiene que ir volando a trabajar...

"Sí, igual no te levantasste a las seis cuando te vino la idea a la cabeza, Gustavo...uf...qué complicado querer decir todo lo que se me ocurre sin caer en lo burdo, lo chabacano...la idea que tengo está mortal, tiene contenido más allá de lo erótico...voy a escuchar el temazo de mi amigo para inspirarme...pero no sé cómo escribirla originalmente..."

Originalmente. ORIGINALMENTE. Él está siempre preocupado por la originalidad de sus escritos. Después cuando los lee, vuelve a darse cuenta de que ya está TODO escrito.

Siente una profunda frustración. Él sabe que tiene mucho para decir y ojo, algunas cosas muy interesantes. También sabe que tiene un modo a veces divertido, a veces críptico, a veces intenso, a veces irrelevante...Tiene un modo, bah.

"¿Y eso no es ser original, Gustavo?"
Parece que ser él mismo no es suficientemente original...
De pronto, le cae el peso de la mirada y el jucio del mundo entero encima.

"Ahí tenés, Gustavo, el tema es que estás pendiente del mundo entero...casi que también se cae de maduro que no vas a ser suficiente para todo el mundo..."

"...no vas a ser suficiente para todo el mundo..."

Se pregunta si se siente suficiente para sí mismo. Su mente se puebla en recuerdos. ¡Las veces que no fue suficiente! Para sus padres, que esperaban un Nóbel en investigación científica, para su primera novia que consideró que 'la respetaba demasiado', para algunas otras chicas que lo dejaban porque él era 'muy idealista', para su ex que consideró que su atractivo y el status logrado lo podía superar ese otro con el auto importado alemán (uno nacional de origen alemán nuevo no alcanzaba), para sus superiores que pretenden que los números del próximo acuerdo comercial internacional superen los cientos de miles del anterior y así considerar su ascenso...y la lista sigue.

"...no vas a ser suficiente para todo el mundo..."

Tampoco se siente suficiente para sí mismo. Recuerda lo olvidado: que lo miden en resultados, en expectativas, en efectividad.

Se pregunta entonces quién es, quién tiene que ser para ser suficiente, para sentirse suficiente.

Carga el termo con el agua para el mate, se dirige al living y se sienta frente a la notebook.
Afuera, el silencio de la calle de verano en una mañana de sábado, unas nubes pobladas de posibles tormentas que dudan en descargarse y una brisa que apenas se anima. Adentro...adentro la pesadumbre, la tormenta desatada y el silencio.



Ingresa a Facebook en forma automática, ese lugar en donde no existe la soledad, todos son amigos, los sabios comparten sus consejos, todos exponen sus hermosas vidas, sus gustos, dónde están, qué comen, con quién, denostan al que no piensa como ellos...claro que no todo es así ni todos se comportan de ese modo. Hay muchas personas que en verdad utilizan el recurso para estar conectados con él, para saber cómo está, para arreglar un encuentro personalmente o para poder mantenerse cerca ya que están geográficamente lejos.

Siente una punzada en su cintura. Decide levantarse y estirarse un poco. Se da cuenta de que terminó el termo de mate hace rato, pasaron más de dos horas y...no escribió su cuento erótico. Ni siquiera abrió su procesador de texto para volcar una sola idea.

"Se cae el mundo entero, se cae de maduro que no soy suficiente pero no se me cae ni una idea en este momento..."

En ese par de horas también se olvidó de lo que siente: frustración, agobio, pesadumbre, insuficiencia de sí mismo.

Pero bueno, al menos el día mejoró, salió el sol y su mañana de sábado fue un poco diferente. Tal vez mañana se anime a levantarse, sin importar la hora, a escribir lo que le dictan por la madrugada.

Tal vez eso sí sea original...

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados

jueves, 21 de enero de 2016

Loop interminable

Esto es más o menos así: había comenzado a escribir hace como ocho horas, un relato autodescriptivo de un estado de ánimo. La cosa iba tomando forma, además de velocidad, e iba cursando una dirección.

Un evento inesperado y agradable interrumpió mi tarea.

Ocho horas después -ahora- decido retomar aquel relato y, repentinamente, lo interrumpo, guardo el borrador y abro esta página para empezar a escribir algo diferente.

Me doy cuenta que en el relato original, el que guardé en borrador, estaba hablando de la incerteza de lo que acontece en el instante siguiente.

Je...fenómeno que se repite como en un loop interminable.

Hablar de lo precioso de cada instante me suena trillado. Sin embargo, hoy estoy apreciando eso de un modo particular, diferente. Hoy hice contacto con que desde hace aproximadamente un año y medio y en determinados momentos, mi presencia fluye con la sabiduría de conocer que cada segundo es irrepetible.

Y, en otros momentos, algo en mí contacta con la idea de inmortalidad absurda, como si tuviera aún mil años por delante para llevar a cabo todo lo que deseo hacer. A veces también con lo que tengo que hacer.

En los últimos cinco días he pasado por todos esos estados: una presencia tan plena como si el mañana no existiera, el dolor de la ausencia, la costumbre de lo cotidiano que me ayuda a "trivializar" la rutina, la grata sorpresa de encontrarme en un lugar para darme cuenta que no sé cómo llegué allí y el shock que me desestabiliza y me contacta con la tristeza.

Todos instantes. Todos momentos. Todos esos instantes y momentos representantes de la vida.

Mi vida.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados







jueves, 31 de diciembre de 2015

¿Fin de año...? ¿Último día?

Recibir un golpe.
Recibir dos.
Recibir tres.
Sin respiro.
Un cuarto, un quinto y un sexto...
En medio del aturdimiento, encontrarme sobre un tren bala.
Disfrutar del paisaje.
Percibir el alma atrapada en el cuerpo.
Respirar hasta que el cuerpo se disuelve y el alma se libera.
Llorar a los gritos sintiendo dolor y felicidad al mismo tiempo.

Agradecer. Enojarme. Soñar. Entristecerme. Motivarme.
Perderme. Encontrarme. Maravillarme. Exasperarme.
Abrazar. Ser abrazada.
Sonreir amplio hasta el dolor de mandíbulas.
Cansarme hasta el agotamiento o el hartazgo.
Aislarme hasta desaparecer.

Salir al encuentro para dejarme sorprender por lo espontáneo.
Ir hacia adentro para encontar las respuestas.
Mirar hacia afuera, atolondrándome en la vorágine.
Vaciarme. Hallarme en el vacío y en la soledad.
Descubrir el silencio de mi misma y amarlo.



Disfrutar de cada momento y olvidarme, por momentos, de cada momento.

Asumir riesgos.


Vincularme desde el corazón. Abierto.
No entender.
Quedarme quieta hasta la pereza.
Asumir mis propias responsabilidades.
Establecer límites.
Obligarme sin piedad.
Lunas rojas y eclipses totales.


Tomarme muy en serio hasta el absurdo de dejar de ser.
Reirme de mi misma hasta rearmarme.
Tener la sensación de que siete meses fueron un siglo, los últimos 365 días fueron un milenio y todo eso en un instante... y que este instante parece no terminar nunca.
Tener planes. Concretarlos.
Tener otros planes y que aún sigan siéndolo.
Dejarme abatir por la desesperanza y el sinsentido un rato para seguir sin bajar los brazos desmalezando selvas.

Honrar a los que ya no están.
Honrar a los que están.
Honrarme.
Re-emponderarme.
Sentirme insegura. Sentirme vulnerable.
Temer al rechazo hasta doler mi propia médula.
Recordar que me tengo a mí misma.

Respetarme. Respetar y ser respetada.
Confiar-me. Confiar y ser confiada.
Amarme. Amar y ser amada.

Doy GRACIAS por este 2015.
Me siento bendecida.

Hoy, en el Hemisferio Sur y Occidental a las 11.47 a.m del...
31 de diciembre de 2015, calendario gregoriano
19 Tevet de 5776. calendario judío
19 Rabî Al-Awwal de 1437, calendario islámico

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados



lunes, 7 de diciembre de 2015

Cómo ir al chino y pagar con caramelos

1.
Lunes lluvioso en la ciudad. Ya hizo el recorrido desde su casa hasta la otra punta de la ciudad tres veces y aún le queda una vuelta más...

El regreso.

La tarde se hace noche bajo una nube que parece que caerá de repente sobre todos los citadinos, "¿O estará escondiendo alguna nave extraterrestre, como en una de esas pelis americanas, y lo que se viene es una invasión?... La verdad, ¡hoy es uno de esos días en los que me vendría genial una invasión...! Una abducción, mejor", imagina mientras un destello de recuerdo se presenta en su mente abarrotada de pensamientos, al unísono con el destello del relámpago en el cielo.

Mira fijo nuevamente a la nube que se transforma en un monstruo negro, descendiendo con intenciones de fagocitarse el mundo. Sus ojos, anticipándose a la tormenta, intentan reponerse de un llanto desgarrador que apenas le permiten seguir manejando. Sabe que lo que desata esa tempestad en su interior es la ruptura con Cassie, una sueca que secuestró su corazón apenas se conocieron.

"El regreso está en progreso. Mmm...extraño juego de palabras". Ahí va, otro pensamiento que se cruza. Regresa aturdido y necesitando silencio. O distracción.

Entonces se da cuenta: es el inicio del fin.

2.
Enciende la tele, hace zapping. Encuentra un documental en el History Channel que parece interesante: "La batalla entre el bien y el mal". No hay manera. No logra entender. Su atención está en cualquier lado, menos allí. Lo intenta, sigue tratando y siente que están hablando en algún tipo de lengua muerta que desconoce. Los orígenes de la lucha tan antigua como la Humanidad misma no le será revelada hoy, aunque un documental de dos horas le esté dando la oportunidad.

Frustrado, vuelve a verse a sí mismo sintiéndose inadecuado. "Estamos llenos de no saberes", le dijo muy sabiamente alguien, a quien admira profundamente, un sábado a las seis y media de la mañana.

Sigue adelante con el zapping, desistiendo de comprender lo que ve. Nada resulta inteligible o interesante...ni para distraer.

Hoy por lo visto tampoco obtendrá la respuesta que anhela tan vehementemente y le quita el sueño desde hace tres meses.

Piensa en cómo llegó hasta aquí y los recuerdos recientes comienzan a proyectarse en su mente. ¿O se están proyectando en su corazón...?

3.
Un día cualquiera de un septiembre de dos mil y pico, fue contactado por CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear. Fue convocado como físico invitado para un subproyecto en la investigación del bosón de Higgs. Se terminó transformando en interino y, después de demostrar que es más que un joven entusiasta e inteligente con ideas innovadoras, ya es parte del staff fijo de planta. Lo salvó su ciudadanía española, sino no entraba ni en broma.

Sus días en Ginebra transcurren con una habitualidad desconcertante para estar siendo parte de la historia de la física mundial. A veces, sólo para dar un toque de humor y hacerse otras preguntas sin respuestas, le propone a sus compañeros de laboratorio un acertijo para aplicar en su país de origen: "A ver si me ayudan a descubrir cómo puedo ir al chino y pagar con caramelos". Todos suelen reírse, pergeñar teorías e hipótesis disparatadas para finalmente decirle: "¡Argentino tenías que ser!".



Hasta que hace una semana, su colega belga de sonrisa fácil y cabello revuelto, Jean Paul, lo sorprendió con una propuesta que rompió su monotonía.

- Gabriel, quiero contarte algo en lo que estoy trabajando por mi cuenta hace ya unos años -le dijo Jean Paul en su perfecto español con acento francés-. Sé que puedo confiar en tí...esto es...eh...confidencial. Y para serte honesto, pensé que podrías darme una mano...

Gabriel se mostró entusiasmado. Sus ojos destellaron. ¡Al fin algo sacudiría su tedio! Y tal vez también el dolor profundo que le ocasiona la ruptura de Cassie, dos años después de iniciada la relación, sin saber aún el porqué.

Jean Paul le comentó que acababa de darle forma a un nanochip que puede ser implantado intranuclearmente en las células de cualquier tejido, en cualquier órgano humano. Allí donde es implantado, el chip puede cambiar la secuencia de tiempo de la célula, desacelerándolo.

- ¿¡Estás diciendo que en la célula donde esté el nanochip el tiempo transcurre más lento que en el resto de cualquier otra célula del tejido!?

- Sí, exactamente eso. ¡Y no es todo, Gabriel! Funciona como una especie de marcapasos que por pulsos eléctricos "contagia" ese pulso temporal a todas las células de igual constitución. Entonces, un órgano puede estar teniendo su propio "tiempo", aunque simultáneamente se acompasa con el resto del organismo para seguir trabajando eficazmente en el todo. Es como si se abriera una compuerta multidimensional, en donde el órgano sigue trabajando "como siempre" en el cuerpo pero está en más de una secuencia temporal en el mismo momento. Es como estar en Tokyo y en Londres al mismo tiempo...¡en un lado ya es mañana, en el otro es ahora...!

Gabriel, atónito, recorría mentalmente las posibilidades del descubrimiento.

- Jean Paul...esperá. Si por ejemplo, una persona tiene...digamos, un cáncer de páncreas ¿quiere decir que implantándole el nanochip, el tiempo dentro del órgano comienza a desacelerarse? ¿Es posible que las células cancerígenas se reproduzcan más lentamente?

Jean Paul dibujó una sonrisa, asintiendo. - Podríamos prolongar la vida del paciente, darle tiempo a la ciencia para que lo cure con el tratamiento existente, o hasta que descubra uno nuevo, o hacer que el tratamiento sea menos invasivo...podemos prolongar la vida del paciente aún cuando no recibiera tratamiento. Estoy pensando en que podemos experimentar incluso en un órgano sano y ver qué pasa cuando más de una secuencia temporal está funcionando en el mismo espacio físico en el mismo momento...

Gabriel no podía creerlo. Su corazón empezó a agitarse a tal velocidad que pensó que un solo nanochip no le alcanzaría para bajar la frecuencia cardíaca.

- ¿Y si probamos primero con un cobayo o un mono Rhesus, Jean Paul? ¿Probaste en un objeto inanimado? ¿Qué pasa sin tenemos más de una secuencia temporal en un objeto?

- No, no; está hecho en base a células humanas. Utilicé mi propio código genético para hacer pruebas in vitro.  Es sólo que confieso...no...no me animo a inocularme el nanochip. Estoy necesitando algún voluntario...

4.
Gabriel se da cuenta que al igual que con el documental del History, hoy tampoco alcanza a comprender las implicancias del descubrimiento de Jean Paul. Su corazón está roto en mil pedazos, Cassie "oficializó" su romance con Kisho, el ingeniero inglés de origen japonés del colisionador de hadrones esta mañana y está harto de ser catalogado como "el físico sensible, el nostálgico". Argentino tenías que ser...

Sin embargo de algo está seguro: quiere probar el chip en sí mismo. Sólo que no quiere desacelerar el tiempo interno.

Quiere acelerarlo.

Son casi las once de la noche. Llama a Jean Paul al celular y le pregunta si es factible que el nanochip acelere los pulsos temporales en lugar de enlentecerlos.

- No lo sé..., contesta la voz medio dormida al otro lado del teléfono, - podemos probar. Si lo logramos, ¡estaremos manejando variables del tiempo sin importar la dirección! Gabriel escuchó un chasquido, seguido de la voz de Jean Paul casi a los gritos: ¡Ya mismo me pongo a calcular las probabilidades y a hacer las pruebas!

Será una larga noche.


5.
"Estamos llenos de no saberes"...
Si tan sólo recordara lo que lo impacta. ¿Por qué todo es tan efímero para él?

Siente el dolor en el pecho mientras está de regreso, en ese regreso que está en progreso. Sin embargo, siente que no llegará a destino.

Sabe que no llegará a destino.

Hace ya seis días se implantó el nanochip en el corazón. Jean Paul lo manipuló para que sincronizara primero con el haz de His para mantener el ritmo cardíaco y luego, comenzaron a probar con las secuencias temporales.

Al principio, la desaceleración profundizó su dolor. Imágenes con Cassie y la ruptura aparecían en su mente con detalles de pantalla de alta definición. Lo invadían en cualquier lugar, en cualquier momento. No podía manejar sus pensamientos. No podía concentrarse. Empezó a tener problemas para calcular las fórmulas en el laboratorio, para seguir adelante con su trabajo. Ya no estaba de humor frente a las ideas de cómo ir al chino y pagar con caramelos. Estaba desbordado de emociones y sentimientos de amor y desamor al mismo tiempo.

Le pidió a Jean Paul que por favor, POR FAVOR acelerase el tiempo del chip. Gabriel necesitaba curar sus heridas.

De algún modo Jean Paul lo logró. Repentinamente y frente al ajuste, las imágenes y los recuerdos con Cassie empezaron a esfumarse, la frecuencia cardíaca se mantenía en valores normales pero él sentía que algo no estaba bien.

Empezó a sentir el peso de la vida, el paso de la vida.

Se mira en el espejo del auto, en medio de las lágrimas, y descubre que su corazón está cansado. En medio de su propio tiempo interno, su corazón comienza a latir más lentamente.

Detenido en un semáforo de regreso a casa, mira al cielo y ve la negrura de la nube tormentosa. Otro rayo, un trueno y su corazón que le susurra: "Hasta acá, Gabriel...hasta acá".

Cierra los ojos. En su interior estalla un universo multicolor en donde ve todos los instantes de toda su vida en simultáneo, en donde observa el pulso de todos sus tiempos...al mismo tiempo.

El regreso está en progreso. Vuelve a su esencia más pura.

Es el inicio del fin.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados

Agradecimientos:
A Freddy Gabrielli y su sueño con el nanochip de complejidades, funciones y fines no incluidos ni descriptos en este cuento incompleto y poco merecedor de tamaña idea original. Pido perdón por eso.
A Vivi Licuadri por activar el título a partir del Mundial 2014.





domingo, 29 de noviembre de 2015

Contacto profundo.

Aceptar lo difícil.
Silencio. Profundo. Esencial.
Es todo lo que necesito hoy.
Para que mis pensamientos, mis ruidos internos griten hasta quedarse mudos.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados




lunes, 2 de noviembre de 2015

De cómo ser -o no ser- una estratega del amor...

Estrategia. Apego. Necesidad. Amor. Soledad. Mitad. Entero. Libertad. 
Algunas de las palabras que vienen rondándome en la cabeza...

Siento que están conectadas y en movimiento. No quiero explicar(me) nada; simplemente quiero jugar con las palabras y seguir el derrotero, la progresión que se me está autoimponiendo en esta rara fluidez.

Para que las cosas fluyan creo que se pone en juego el desapego. Pareciera ser que cuanto más apegados a las personas y/o las cosas estamos, menos fluimos con nosotros mismos. En mi experiencia, los aprendizajes más reveladores de mi existencia, los momentos más intensos de mis mundos interior y exterior surgieron transitando caminos obstaculizados, caminos que se me presentaban con dificultad. Para que las "piedras en el camino" se convirtieran en mi fuente de aprendizaje, necesité y necesito poner conciencia en mí, en el camino, en los obstáculos. Y mucho amor.

Inicialmente, me apoyé en alguna traza para poder "dirigir" el asunto. En otras palabras, implementaba estrategias. Utilicé varias con los asuntos, las situaciones...¡incluso las personas! Dicho así, probablemente suene frío, manipulador, peyorativo, minimizador, subestimador, arrogante...pero créanme que lejos está de mí poner en juego cualquiera de esas características. Cuando observo mi entorno durante al menos un minuto, escucho a diario a distintas personas refiriéndose a (o desplegando) "estrategias" para conseguir que Tal Persona "se fije en mí", "note mi presencia", "sepa que estoy", "sepa que me interesa", "me clavó el "visto" en el WhatsApp pero...¡no me respondió!"; o para "lograr su amor", "su interés en mí", "que sepa que l@ necesit@" y/o "¡que por favor me necesite!".



Suele haber dolor en este lugar que resulta muchas veces instalado desde las vivencias de desamparo y soledad. Una soledad profunda del desamor y de la necesidad de ese Otro ahí afuera para que yo, acá adentro, cobre entidad. (Bueno, algo de esto hay, al final de cuentas, somos en relación...)

El tema que me ronda es qué tipo de relación quiero para constituirme junto a un Otro, para vincularme, para encontrarnos en nuestra humanidad.

Desde mi punto de vista, hay muchos tipos de soledades, por ejemplo. A mí me gusta estar sola físicamente, sin personas a mi alrededor. En esos momentos disfruto mucho de mis charlas conmigo, o del silencio que obtengo con la certeza de que no es interrumpido por el exterior; ese silencio que a veces revela a los gritos mis propios ruidos internos y en otros momentos me lleva a los lugares de quietud con conciencia plena de mí misma, una paz derivada del placer de encontrarme.

También me gusta saberme sola. Esto me ha permitido descubrir dos cosas: primero que puedo, que soy suficiente como persona, que tengo un mundo interior riquísimo de experiencias, sueños, pensamientos, sensaciones, emociones, recuerdos, sentimientos, proyectos, vida; segundo, que puedo no poder, que a veces necesito dejar esa soledad para salir a buscar a alguien que me dé una mano para ver el camino, para escuchar(me), facilitándome panoramas, incluso orientándome -aunque no dirigiéndome-.

¿Significa esto que quiero depender de esa persona a la que salgo al encuentro?
NO.

Claro está, esta es mi respuesta a mi pregunta...

He dependido de otros en el pasado. Otros han dependido de mí. Hay relaciones que, en sí mismas, requieren de la dependencia (los niños con los adultos, por ejemplo). Sin embargo, he comprobado que cuanto más in-dependiente soy, más sanamente inter-dependiente me vinculo. Me siento libre. Libre de elegir cuándo vincularme, con quién, de qué modo.

Cuando elijo estar en el mundo de esta manera, en mi caso, ya no necesito estrategias. No necesito necesitar para constituirme. Elijo ser yo misma, de la manera más transparente posible para encontrarme con ese Otro a quien elijo para dejar mi soledad impotente y dolorosa. Después de todo, también conozco de mi espacio de soledad potente y placentera, la que está disponible para que fluya desde mi esencia más elemental de persona.

Hoy día, parece que hay una apología de priorizarnos como individuos en detrimento del Otro. También se sigue hablando de encontrar a nuestra "media naranja", nuestra "otra mitad", al mejor estilo "El Banquete", de Platón. Entonces me dije: "¡Qué ironía! "Individuo" significa que...¡no se puede dividir!".

No me puedo dividir. No quiero dividirme. Elijo no dividirme cada vez que puedo y le pongo conciencia a la existencia de la división como posibilidad que me obstaculiza. Yo, completa con todo lo que me constituye, quiero estar entera, ser entera, vivir entera. Es desde ahí donde brego por la cultura de ser "individuo", por mantenerme como una unidad, indivisible.

Desde allí también elijo buscar vincularme con otro Individuo así, completo con todo lo que lo constituye, entero. Que esté entero, que sea entero, que viva entero.

No necesito que alguien me complete. No necesito completar a Otro. No necesito estrategias. No quiero dividirme para ir a buscar a un Otro. No quiero andar dividida por el mundo buscando a ese Otro. Siento que por la mitad me cuesta más sortear los obstáculos del camino, me cuesta más descubrirme, me cuesta más ser todo lo que puedo ser. Por la mitad, me cuesta más salir al encuentro del Otro: demando, exijo, imploro, ruego. Por la mitad, el Otro y yo nos perdemos de una parte de mí que es valiosa. Por la mitad, yo me pierdo una parte del Otro que es igual de valiosa.

Desde mi punto de vista y en este caso, dos mitades no hacen un entero.

Son simplemente dos mitades unidas por lo que aparentemente falta, por el apego a lo que creo necesitar que sólo un Otro puede darme. Pierdo mi libertad. Pierdo mi espacio para poder desplegarme como un individuo. Pierdo mi capacidad para acercarme a un Otro desde la vincularidad sana.

Cuando me permito estar entera, con mis luces y mis sombras, algo en mí cede. Me entrego al fluir del camino, me animo a acercarme al Otro desde mi lugar más despojado, honesto, ingenuo.

A veces el Otro viene a mí y soy feliz pensando y sintiendo la simple posibilidad del encuentro, de conocernos, de mostrarnos, de ofrecernos, de recibirnos tal como somos.

A veces el Otro no viene a mí y siento la tristeza de la pérdida de esa posibilidad de un encuentro genuino, ese mismo encuentro que me permite confirmar que "soy en relación." A veces frente a esto, elijo seguir yendo al encuentro del Otro durante un tiempo, con mucha delicadeza y cuidado, no vaya a ser cosa que no esté acostumbrado a que haya Alguien como yo, con ganas de conocerl@ de verdad...

Tiendo a creer que el Otro también es libre, entero, individuo. Confío en que puede elegir acercarse si lo desea. Así pues, si no me elige, también lo entiendo. En ese punto, nuestros caminos divergen y nuestro vínculo pasa a ser parte de mi incalculable historia personal.

Termino de escribir esto y me doy cuenta que mi derrotero ha cambiado de dirección...

Tal vez vaya por una segunda parte a este camino, por una alternativa, por un desvío...

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados

viernes, 4 de septiembre de 2015

Cuando los Otros somos Nosotros


Inquieta. Confusa. Aturdida. Indecisa.

Algunas de las palabras que describen mi estado de este instante. Estoy pasando por un momento personal de revelaciones y resignificaciones maravillosas, para nada agradables pero sorprendentes y llenas de potencia. Mientras yo resignifico mi mundo, el mundo se resignifica para mí.

Pero al mismo tiempo creo que el mundo en sí mismo está gritando por ser resignificado.

La foto de un niño pequeño muerto en una playa está dando la vuelta al mundo. Sobrecogedor. Ininteligible. Indignante. Absurdo. Tristísimo. Impactante. Increíble...

Real.

Una muestra de quiénes estamos siendo como Humanidad Toda.

Cada uno de nosotros peleamos luchas cotidianas de distintos calibres, dimensiones e intensidades. Muchos de nosotros tenemos historias de vida muy duras. Algunos somos sobrevivientes de infiernos personales inimaginables. Muchos desarrollamos resiliencia. Otros estamos aún peleando por salir de algún lado de nuestra vida. Pero hay otros...Otros que huyen del horror de su entorno, al punto que sus propios infiernos personales pasan a ser algo secundario, terciario o...ni siquiera existentes. No hay tiempo para pensarse. No hay tiempo para saber si lo que están viviendo individualmente es lo suficientemente duro como para ser catalogado de "infierno personal".

Hay Otros, Personas como yo, como vos, como nosotros, que están tratando de encontrar un lugar donde poder dormir, comer, estar en paz...para entonces poder comenzar a ver qué pueden hacer con sus vidas, si es que logran conservarlas. 

Huyen de la muerte segura arrojándose a una muerte posible.


(Melilla, España. Ingreso de migrantes a través de una cerca sobre campo de golf)

Vivo en Argentina. Soy argentina con ancestros provenientes de otro continente, más precisamente el europeo. Uno de ellos italiano, otro francés, otra irlandesa, algunos españoles. Porto una mezcla de nacionalidades lejanas en mi sangre. Todos mis ancestros migraron porque no tuvieron otras alternativas, para darles a sus familias una esperanza de progreso, de mejoría, de crecimiento.

De vida.

Muchas de las personas allegadas a mí son argentinos de primera o segunda generación. Algunos, hasta tienen la "doble ciudadanía" española, italiana, alemana, griega, armenia. Sólo como ejemplo, las dos Grandes Guerras Mundiales del siglo XX se encargaron de eyectar hijos de sus tierras a América para no ser muertos en ellas. Ahora, ese mismo continente, se niega a albergar refugiados de otros continentes cercanos.

Si, entiendo. No hay economía en un país que resista 50.000 migrantes diarios cuando están en default, como Grecia. Los recursos no alcanzan ni para los nativos ni para el albergue de los nuevos migrantes. Sí, entiendo, una cosa es un refugiado de guerra y otro, un refugiado económico. Sí...entiendo ¿cómo albergar a aproximadamente seis millones de personas "nuevas" por mes, que no disponen de recursos ni idiomáticos para poder integrarlos a trabajos locales?

Entender no logra hacerme sentir menos dolida, aturdida, horrorizada, indignada, enojada.

¿Es que me estoy perdiendo de algo en el hilo de entendimento? Creo que sí: la palabra "refugiado" me distrae, mis ancestros me distraen, las guerras interminables en Oriente Medio, en África, en el este de Europa, en el norte de Asia me distraen...

La idea de que ya no sepamos qué más hacer con nosotros me distrae.
La idea de que sepamos qué más hacer y no hacerlo me distrae.

Me angustio. Me duele. Me siento herida de muerte. Y ni siquiera me siento con el derecho a sentirme así después de todo, estoy escribiendo esto detrás de una computadora portátil, albergada en un hogar, escuchando música que hace vibrar mi alma y acompaña mis lágrimas.

Sé que este tema es complejo. No soy opinóloga, ni política, ni diplomática. Me siento inútil, impotente, frustrada sin saber qué más hacer salvo sentir un vacío inconmensurable dentro de mí. Porque este niño en la playa me contactó con todo el planeta, en donde cientos de miles de personas, varones, mujeres y niños mueren a diario de hambre, de peste, de guerra, de Inhumanidad desde HACE MUCHO TIEMPO.

Sin embargo, elijo seguir creyendo en las personas, en la Humanidad. Creo en nuestra Humanidad. Creo que cada uno de nosotros, desde nuestro propio lugar que parece chiquitito, podemos convertir esto en algo poderosamente transformador y sanador.

Elijo seguir revisándome para ver cómo trato al inmigrante de la esquina de casa o el de la vuelta del trabajo; al senegalés que vende bijou en la calle, al boliviano que vende la verdura en la otra cuadra, al paraguayo que arregla los techos de enfrente, al chino del supermercadito, al peruano que vende películas en la calle, a aquel chiquito rumano que tocaba el violín en la esquina de Amenábar y Mendoza...y mientras escribo esto, miles de voces de amigos y conocidos se activan en mi cabeza discutiendo, ofendiendo, defendiendo, justificando.

Estoy hablando de las personas que dejan su país porque es la única opción posible para poder seguir adelante con sus existencias, para ayudar a los familiares que aún quedaron atrás y esperan de aquellos que lograron "salir" una ayuda para salvarse, para continuar siendo.

Estoy hablando de que esto, para mí, no está pasando en Siria, en Europa, en África, en Amenábar y Mendoza.

Para mí, esto está pasando dentro de mí. Y voy a ver de qué manera puedo contribuir desde mi lugar chiquito.

Porque después de todo y como dice ese dicho "el océano está formado por millones de gotas; sin ellas, no sería océano."

Desde esta gota que soy y que también alberga un océano entero en sí misma veré qué puedo hacer, quién elijo ser, cómo puedo vincularme con el resto de las gotas de este mar.

Para que juntos contribuyamos a sostener, fomentar, perpetuar la vida.
No a quitarla.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados

domingo, 30 de agosto de 2015

"¿Qué otra cosa puede costarme la vida?"

"Volar en formación cerrada requiere un foco tipo láser: hay que ser capaz de pasarlo absolutamente todo por alto salvo seguir a la cabeza y ejecutar las maniobras con precisión. (...) Incluso durante un vuelo sin incidentes, es fundamental estar concentrado y preparado para abordar cualquier problema que se presente (...) lo que es algo habitual para los pilotos de pruebas y de cazas...has de centrarte en lo que tienes justo enfrente. Si no lo haces, te costará la vida.
Esta concentración intensa tiene menos que ver con lo que abarcas que con lo que dejas de lado.
Y cuando digo dejar de lado me refiero a borrar totalmente...todo fuera.
Si no es importante para los treinta segundos siguientes, es que no existe."


Domingo 30 de agosto. 6.45 am. Me despierto repentinamente con mil pensamientos rotando en mi cabeza y una intensa necesidad de moverme. Me incorporo y dreno mis pensamientos escribiendo en un cuaderno que tengo en mi mesa de luz, donde vuelco cada mañana toneladas de cosas que pueden resultar inconexas para los demás pero que están llenas de sentido para mí. Inicié este "ritual" hace no mucho. No leo lo que escribo. Esperaré al menos dos meses para comenzar a hacerlo.

Entre tantos pensamientos, aparece con claridad el recuerdo de un libro que tengo en mi biblioteca, "Guía de un astronauta para vivir en la Tierra" del Cnel. Chris Hadfield, editado en el año...

¡Caramba! Mientras busco el año de edición (que por cierto es 2014 en Argentina) descubro, para mi sorpresa, que anoté "De un Virgo a un Piscis...¿irónico?" de puño y letra, el día que lo compré. Para aquellos que gusten de y/o crean en la astrología, la súper luna llena de esta madrugada fue en Piscis, con el Sol en Virgo... (¿Sincronicidad?)

Un par de páginas más adelante en el mismo libro, hice un garabato y escribí "puro impulso". Como recordar y tomar el libro esta mañana de "la nada"...

Entre los cientos de pensamientos que se me presentan en simultáneo siento que cada uno está mostrándome el entramado de una red compleja, con tantas capas, texturas, consistencias e historia que por momentos es difícil poder hacerme a la idea o ver la posible forma de esa red. Sin embargo, intuyo certeramente que el entramado tiene un sentido que desborda cualquier tipo de análisis que puedo hacer. Al conectar con esa intuición siento paz, liviandad, seguridad...

Me siento en casa.

Cuando abro el libro del Cnel. Hadfield, el capítulo que decido leer es "¿Qué otra cosa puede costarme la vida?". Se disparan otro millón de pensamientos a velocidad luz que me ayudan a seguir conectando puntos de la red.

No importa si somos pilotos de caza o amas de casa, si somos varones o mujeres, si somos niños o adultos, si estamos haciendo lo que amamos, intentando amar lo que hacemos o no haciendo nada, lo que creo que ya es estar haciendo algo. Resuenan en mí las palabras de Hadfield "has de centrarte en lo que tienes justo enfrente. Si no lo haces, te costará la vida. Esta concentración intensa tiene menos que ver con lo que abarcas que con lo que dejas de lado."

(Cientos de pensamientos que se sientes como miles...)

¿Es posible viajar a nuestro futuro? Parece que aún no. Tengo la teoría -hoy...¡no sé mañana!- de que nuestro futuro consta de infinitas posibilidades dependiendo de cómo estamos ahora, en este exacto momento. Solemos llamarlas "alternativas". Cuando somos conscientes de quienes estamos siendo, sintiendo, pensando, creyendo, las alternativas o posibilidades se multiplican.

Con el mismo criterio, dicen por ahí que estamos siendo el fruto de lo que fuimos construyendo en nuestro pasado. Sin embargo, hay otra teoría que ronda mi mente con convencimiento: también somos capaces de modificar nuestro pasado. Yo sé que voy resignificando mis experiencias y me doy cuenta que, cuando cambio su significado, esta mujer que soy hoy también cambia. Entonces tal vez, y digo que sólo tal vez, siendo quien soy en este instante ya he cambiado "el futuro de mi pasado", saltando de una supuesta línea temporal que estaba transitando al estar ahora viviendo en esta otra.

Esta Cyndi que soy ya no es la que se supone que debía ser.

Hadfield vuelve a decir: "Si no es importante para los treinta segundos siguientes, es que no existe."

Uf...pienso en lo importante de estar lo más consciente posible de quién estoy siendo ahora. Me gusta la idea de poder proyectar treinta segundos hacia adelante y no mucho más. Es que, para una mujer ansiosa como yo que ha proyectado hasta llegar a puntos insospechados, teniendo planes A, B, C, D, E y por momentos algún que otro E Bis, tener la oportunidad de proyectar sólo unos segundos hacia adelante genera un alivio casi instantáneo.

Me encuentro a mí misma dibujando una amplia sonrisa en mi rostro. Cuando recuerdo ese pasado que en estos momentos voy resignificando, las palabras del coronel reconfiguran mi entramado.

Dejar de lado los cientos de pensamientos que me eyectan a días, meses e incluso años por delante y no simplemente a los siguientes treinta segundos, no sólo quitan mi foco de lo que tengo justo enfrente sino que, literalmente, me cuestan la vida.

No quiero pagar más. Quiero vivir lo más plenamente posible, una inspiración y una espiración a la vez. Okay, tal vez proyecte unos treinta segundos hacia adelante...pero no mucho más.

En cuanto a la importancia de lo que tengo frente a mí...¿qué existe más importante que la vida misma?

"...has de centrarte en lo que tienes justo enfrente. Si no lo haces, te costará la vida. Esta concentración intensa tiene menos que ver con lo que abarcas que con lo que dejas de lado. Si no es importante...es que no existe."

Me quedo pensando mientras disfruto de un delicioso capuccino a la italiana...

Cambio y fuera. Hasta el próximo vuelo.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados

sábado, 22 de agosto de 2015

Gravedad

Esta mañana me desperté pensando en la gravedad...en la palabra "gravedad". Y me preguntaba por qué usamos la misma palabra para hablar de la enormidad o el exceso en una enfermedad, por ejemplo, y para la atracción universal de los cuerpos en razón de su masa.

También por qué, según la teoría de la relatividad, la gravedad está íntimamente ligada al espacio y al tiempo.

Porque parece que, cuando algo con masa se hace presente, el espacio-tiempo se "deforma" cambiando la geometría. Y esto hace que ocurran cosas "raras": la línea más corta entre dos puntos puede terminar siendo una curva y no una recta o dos paralelas se cortan en un punto o en infinitos puntos...

Nosotros, entonces, incorporamos la frase "todo es relativo" gracias al genial Einstein.



A mí me pasa que, cuando relativizo algo que está sucediéndome, termino por deformar mi experiencia. A veces, algo de peso pequeño en mi vida termina cobrando una relevancia de tal magnitud que su gravedad altera todos mis cursos. Empiezo a desviar mi camino y tardo una eternidad en llegar a destino...¡al menos en mi tiempo interno lo siento como algo eterno! (¿Estaría hablando también de esto Don Alberto...?)

A veces algo de gran peso lo minimizo al punto que desaparece. ¡Puff! Se esfuma, deja de ser, no pesa nada..."no es algo de gravedad, Cyndi, quedate tranquila...¡Pronto pasará!"

Mi espacio-tiempo está siendo deformado constantemente por el peso que yo le otorgo a los acontecimientos a través de mis sentimientos y mis pensamientos, que parecen tener vida propia. Pero no la tienen. Es a través de que son, soy YO la que decide qué masa tienen y por lo tanto, cuánto tiempo ocupan de mi tiempo.

"Aquí y ahora...aquí y ahora...aquí y ahora...", me repito como un mantra para que el milagro de la relatividad reacomode la distorsión de mi experiencia.

Stop. ¿¡El milagro de la relatividad!? Pero...¿no era yo la que le otorgaba el peso y tamaño a la masa del acontecimiento? Parece que, muy a mi pesar, soy la responsable de la distorsión y la ´"re-acomodación" de mi experiencia.

En fin...tendré que hacerme cargo de revisar masa y tiempo de cada experiencia que vivencio, a cada instante para que mi geometría se transforme en perfectamente sagrada.

Es aterradoramente fascinante saber que tengo el poder sobre LA gravedad...¡faaaa!

Quería postear esto el 21 de agosto, pero bueh...me pasé de masa. ;)

Buenas noches...hasta el próximo aquí y ahora.

Cyndi Viscellino Huergo ®Todos los derechos reservados